“Poder verificar si una imagen es real o no puede ayudar a combatir la desinformación, reforzar la confianza en los contenidos audiovisuales y mejorar la seguridad en entornos digitales”.
Alejandra de Luis Frontal, graduada por la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), segunda premiada en la categoría de Ingeniería Audiovisual por su Trabajo Fin de Grado Técnicas para detectar imágenes generadas por IA generativa, ha desarrollado una investigación centrada en uno de los grandes desafíos tecnológicos de nuestro tiempo: distinguir las imágenes reales de aquellas creadas mediante inteligencia artificial. Su proyecto analiza diferentes métodos de detección basados en el estudio de metadatos, técnicas de procesamiento de imagen y modelos de aprendizaje automático, con el objetivo de contribuir a la lucha contra la desinformación y reforzar la confianza en los contenidos digitales.
En esta entrevista nos habla de su trabajo galardonado, de las oportunidades que ofrecen las telecomunicaciones y de los retos que marcarán el futuro de una profesión cada vez más estratégica para la sociedad.
— Te empezaríamos pidiendo un resumen de en qué consiste básicamente tu proyecto TFG galardonado, Técnicas para detectar imágenes generadas por IA generativa.
— Mi Trabajo Fin de Grado aborda un tema actual y cada vez más relevante: cómo podemos detectar si una imagen ha sido generada mediante inteligencia artificial generativa. Hoy en día, las imágenes creadas por IA son cada vez más realistas y, en muchos casos, resulta muy difícil diferenciarlas a simple vista.
El proyecto se centra en estudiar distintas técnicas que permitan detectar este tipo de imágenes. Para ello, se creó una base de datos formada por imágenes reales e imágenes generadas con diferentes plataformas de inteligencia artificial. A partir de la base de datos se analizaron distintos enfoques de detección, desde el estudio de metadatos y técnicas de procesamiento de imagen hasta modelos de aprendizaje automático, como Random Forest y redes neuronales convolucionales.
Lo más interesante del proyecto es que no se queda solo en la parte técnica. Tiene también una aplicación muy directa en la sociedad actual, donde cada vez consumimos más contenido digital y donde la autenticidad de una imagen puede tener mucha importancia. Poder verificar si una imagen es real o no puede ayudar a combatir la desinformación, reforzar la confianza en los contenidos audiovisuales y mejorar la seguridad en entornos digitales.
— Las principales oportunidades que consideras brindan las telecomunicaciones a los distintos sectores económicos.
— Las telecomunicaciones actúan como el sistema nervioso de muchos sectores: conectan personas, dispositivos, sistemas y datos en tiempo real, y permiten que todo funcione de forma más coordinada y eficiente.
Por ello, una de sus mayores oportunidades es su transversalidad. Su impacto se puede ver en ámbitos muy distintos, como la industria, la sanidad, el sector audiovisual o en defensa. Gracias a ellas se pueden automatizar procesos, mejorar la seguridad, optimizar recursos y desarrollar nuevos servicios.
— ¿Cómo y por qué apostaste por hacer ingeniería?
— Decidí estudiar ingeniería porque siempre he sentido amplia curiosidad por comprender cómo funcionan las cosas. Más allá de ver el resultado final, me interesa entender qué hay detrás de cada tecnología, desgranarla y entender las etapas desde cómo se analiza un problema y se divide en partes más pequeñas hasta cómo se buscan posibles soluciones y se consigue que cada elemento encaje dentro de sistemas más complejos para alcanzar soluciones finales y válidas.
En mi caso, elegí la especialidad en Ingeniería de Sonido e Imagen porque combina la parte técnica con áreas que me resultaban interesantes, como las comunicaciones, el procesamiento de señal y el mundo audiovisual.
Con el tiempo he ido viendo que la Ingeniería de Telecomunicación es mucho más amplia de lo que imaginaba al principio. De hecho, por eso decidí continuar mi formación con el Máster en Ingeniería de Telecomunicación.
Creo que la ingeniería te aporta una forma de pensar más amplia. Te enseña a adaptarte, a relacionar conceptos, a entender sistemas complejos y a buscar soluciones con criterio.
—¿Antecedentes familiares? ¿Vocación?
— En mi caso, la ingeniería no viene de una tradición familiar ni de una vocación desde pequeña. Fue más bien un interés que se fue construyendo poco a poco.
Siempre me había llamado la atención la tecnología, pero al principio no tenía tan claro todo lo que podía abarcar una ingeniería. La decisión final la tomé después de una conversación con un amigo que me habló más en profundidad de esta rama, de sus salidas y de la cantidad de sectores a los que podía aplicarse.
A partir de ahí empecé a interesarme cada vez más y con los años he ido confirmando que era el camino en el que podía encajar. Creo que la vocación no siempre aparece desde el principio, a veces también se descubre a medida que aprendes, pruebas y entiendes mejor lo que te interesa.
—¿Cómo conociste el Colegio y la convocatoria de los premios?
— Conocí el Colegio y la convocatoria de los premios a través de mi universidad, la Universidad Carlos III de Madrid, y a través de una amiga de la carrera que se había presentado en una edición anterior. Me habló de la iniciativa y me pareció una buena oportunidad para dar visibilidad al trabajo realizado durante el TFG.
Al final, es un proyecto que supone muchas horas de trabajo y normalmente se queda dentro del ámbito académico. Presentarlo a estos premios me parecía una forma de compartirlo y ponerlo en valor.
—¿Piensas seguir de alguna manera con el proyecto?
— No tengo claro si continuaré con este mismo proyecto, pero sí sé que la inteligencia artificial es un ámbito que me interesa. Está creciendo muy rápido e impactando en muchísimas áreas, y creo que su relación con las telecomunicaciones va a ser cada vez mayor. Por eso, no descarto seguir profundizando en este ámbito en el futuro.
Aunque mi futuro profesional pueda orientarse hacia otros campos del sector, este proyecto me ha aportado una visión muy útil sobre los retos que plantea la IA y sobre la necesidad de desarrollar tecnología que no solo sea avanzada, sino también fiable y responsable.
—¿Cómo has pensado orientar tu futuro profesional?
— Todavía estoy terminando de definirlo. Actualmente estoy realizando el Máster en Ingeniería de Telecomunicación y me estoy dando cuenta del gran abanico de salidas profesionales que ofrece esta ingeniería. Esa amplitud es muy positiva, porque te permite acercarte a sectores muy distintos, aunque también hace que no siempre sea fácil decidir hacia dónde orientar tu carrera profesional.
Lo que sí tengo claro es que me gustaría trabajar en proyectos técnicos con impacto real, donde pueda seguir aprendiendo y desarrollar una visión más completa de la ingeniería. En la actualidad me interesan especialmente sectores como el broadcast, las comunicaciones por satélite, la defensa y las comunicaciones críticas.
—¿Piensas seguir en España o contemplas vivir fuera?
— Mi intención es continuar desarrollando mi carrera profesional en España, sin embargo, mantengo una actitud abierta a oportunidades internacionales que puedan contribuir a mi crecimiento personal y profesional. Haber vivido una experiencia internacional durante mi Erasmus me permitió conocer otros entornos y otras formas de trabajar, además de ganar perspectiva y capacidad de adaptación.
—¿Cómo ves la evolución de telecomunicaciones dentro de 5 años?
— Considero que, en los próximos cinco años, las telecomunicaciones estarán todavía más integradas en nuestro día a día y serán aún más imprescindibles. Muchas veces no somos conscientes de todo lo que depende de ellas, pero son la base que permite que funcionen gran parte de los servicios, infraestructuras y tecnologías que utilizamos a diario.
Por un lado, veremos la evolución del 5G hacia el 6G, redes más inteligentes, más capacidad de conexión y una mayor integración entre sistemas físicos y digitales. Pero creo que uno de los grandes cambios va a venir de la mano de la inteligencia artificial, que va a estar cada vez más presente en todos los sectores y también va a traer nuevos retos. No bastará con que los sistemas funcionen, habrá que asegurarse de que sean seguros, fiables y robustos.
Por eso considero que ámbitos como la ciberseguridad, las comunicaciones críticas y la confianza digital adquirirán una relevancia cada vez mayor, dado su papel fundamental para garantizar la seguridad, la resiliencia y la fiabilidad de los sistemas tecnológicos.
Asimismo, estoy convencida de que el factor humano seguirá siendo esencial. Aunque la inteligencia artificial es una herramienta con un enorme potencial para automatizar procesos, optimizar recursos y mejorar la toma de decisiones, continuará siendo necesario contar con profesionales capaces de comprender su funcionamiento, supervisar su aplicación y detectar sus límites.
Considero que las telecomunicaciones desempeñarán un papel cada vez más estratégico en la sociedad, trascendiendo su función tradicional de proporcionar conectividad. Su contribución será fundamental para impulsar la innovación, reforzar la seguridad y favorecer la competitividad de numerosos sectores.

